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La
mejor manera de contribuir a la limpieza
de nuestras ciudades es reduciendo
la generación de aquellos residuos
que se pueden evitar y ayudando a
gestionar de la mejor manera aquellos
residuos inevitables, es por eso que
te invitamos a que contribuyas a difundir
y a realizar estas prácticas
que proponemos.
Usá
las papeleras, tachos y contenedores
todas las veces que sea necesario.
No arrojes a la vía pública
ningún residuo. Si no tenés
a la vista uno, guardá el residuo
en tu bolso, bolsillo o en el auto
hasta la próxima oportunidad.
Comprá
lo justo, siempre hay
tiempo
de volver a comprar. Además
de un gasto innecesario, lo que comprás
de más ya es casi un residuo.
Elegí
productos de uso repetido, rellenables
o recargables, platos y utensilios
lavables en vez de descartables.
Optá
por productos con menos empaque, en
envases con devolución (retornables)
o fabricados con materiales para los
que existan canales establecidos de
recolección y reciclaje.
Informate
de las campañas de reciclaje
que existen en tu entorno y adherite
a ellas. Separá los materiales
reciclables y entregalos a quien podrá
reciclarlos: comenvases, industrias
o clasificadores. Si no colocalos
en bolsas separadas en el contenedor.
Juntá
y aplastá todos los envases
y botellas de plástico, esto
facilita su clasificación y
reciclaje. Juntá y
aplastá las latas de aluminio
para reducir su volumen. Separá
las botellas y frascos de vidrio y
no los rompas. Los vidrios rotos deben
manejarse por separado y con mucho
cuidado para evitar accidentes.
No
arrojes a la basura artículos
que pueden ser útiles para
otra persona. Regalá. No esperes
que el pan se ponga duro o que las
polillas se coman el buzo chico.

Volvé
a la chismosa, o reusá las
bolsas del super para las compras.
Las bolsas del super también
te servirán para almacenar
los residuos o para recoger los excrementos
de tu mascota
Elegí
pilas y baterías recargables.
Siempre que puedas, optá por
pilas sin mercurio. Las pilas y baterías
en desuso ponelas en los contenedores
específicamente destinados
para esos usos que están distribuidos
por la ciudad, o bien guardalas para
que no terminen en los arroyos y terrenos
contaminando el lugar donde vivís.
Ya aparecerá alguna alternativa
donde ubicarlas mejor.
Comentá
estas prácticas a tu familia
y a tu grupo más cercano, ayudarás
a que con el esfuerzo de todos logremos
un ambiente más sano.
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